Un bar de la Calle San Francisco, en Santander, nos llamó un
Un bar de la Calle San Francisco, en Santander, nos llamó un sábado a media tarde porque la persiana del local se había atascado a medio bajar, justo cuando el dueño quería cerrar para ir al fútbol.
Con los negocios pasa una cosa: el tiempo cuenta doble. Un bar cerrado a medias no es solo un problema de seguridad, es un cartel de que algo va mal para todo el que pasa por delante. Y eso, en una calle con tránsito, se nota rápido.
Fue una apertura de puertas urgente, aunque aquí lo urgente era más bien cerrar bien, no abrir. La guía de la persiana se había torcido con el uso. Un rato de trabajo y quedó como nueva.
Mi hermano Jorge y yo nos repartimos los avisos por turnos, y este me tocó a mí.
Como cerrajero en Camargo subimos a esta zona casi a diario, así que estos avisos de negocio nos llegan bastante entre semana y los sábados de partido. Si tienes un local y la persiana lleva tiempo dando guerra, mejor mirarla antes de que se quede a medias un día de estos. Cualquier cosa nos llamas.